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Desarrollo económico territorial: teoría y aplicaciones en Uruguay

Mención especial de la primera edición del concurso de artículos para el Blog Economía Abierta, dirigido a estudiantes de la Licenciatura en Economía de la FCEA

Guillermo Pose Vázquez

Estudiante de la Licenciatura en Economía

 

Introducción

Los estudios territoriales suelen ser adjudicados mayormente al campo disciplinar de la geografía, pero la mirada territorial es una perspectiva de interés para las ciencias sociales en general y la economía en particular. Las características de los territorios así como su interconexión inciden profundamente en las cadenas productivas y la capacidad de desarrollo de un país. Lisa y llanamente, al preguntarnos qué y cómo produce el Uruguay nos estamos cuestionando cuáles son sus recursos naturales (territorio), cómo es su población (capital humano) y de qué capital se dispone para el ejercicio de las actividades económicas.

¿Qué es el enfoque territorial?

La economía ha tenido dificultades para incorporar el enfoque territorial a las teorías del Desarrollo económico y es gracias a una nueva perspectiva del desarrollo económico que se ha podido adoptar, en las últimas décadas, la visión territorial a los procesos de desarrollo económico (Rodríguez Miranda, 2006:6). Estas teorías, aunque no son armónicas y unificadas, ponen en evidencia que estos procesos ocurren gracias a condiciones dadas del territorio y de los actores que lo habitan.

El paradigma del Desarrollo Económico Territorial Endógeno establece que en el desarrollo económico de una región interactúan e influyen cuatro factores: innovación, organización de la producción, economías de aglomeración e instituciones (Rodríguez Miranda, 2006, p.9). En este sentido, el desarrollo económico de un territorio no es una variable pasible de ser medida, sino que es un proceso resultado de las acciones e interrelaciones de actores económicos (Rodríguez Miranda, 2006).

¿Uruguay permite tal cosa?

La pregunta sobre si las características de nuestro país admiten una mirada territorial es válidamente planteada por Rodríguez Miranda (2025), que centra su argumento en que la extensión física de Uruguay no es tan reducida como para suprimir el enfoque territorial, aunque sí tenga poca población y muy concentrada, lo que limita los procesos de desarrollo por dificultar la llegada de las políticas públicas a todo el país (Rodríguez Miranda, 2025, p.69).

La mirada territorial es aún más necesaria cuando existen disparidades tan notorias, principalmente entre Montevideo y el Interior, en términos económicos y demográficos. Estas condiciones son el punto de partida para los procesos de desarrollo, y comprenderlas van a permitir una mejor formulación de políticas públicas.

Martínez, E. J., & Altmann Macchio, L. (2016) contribuyen con un análisis longitudinal de las dinámicas territoriales a partir de 1908 para comprender cómo Montevideo se conformó y se reproduce como centro poblacional y económico de Uruguay (en demografía se usa el término macrocefalia) a pesar de reiterados “intentos fallidos” de desmonopolizar el peso que la capital tiene. Para entender esto es importante no sólamente tener en cuenta la configuración poblacional de nuestro territorio (cuántos somos y dónde estamos), sino también las actividades económicas de los agentes que producen y reproducen estos modos del desarrollo. En primer lugar, Martínez y Altmann (2016) consideran el período comprendido entre 1908 y 1930, caracterizado por un crecimiento demográfico alimentado con las oleadas inmigratorias. Identifican el surgimiento de centros poblados derivados del creciente sistema ferroviario, pero que sin embargo reproducen un modelo macrocefálico a nivel departamental al profundizarse la migración campo-ciudad (Martínez, E. J., & Altmann Macchio, L., 2016). En segundo lugar, entre 1930 y 1972, período de estancamiento demográfico, los autores caracterizan otra etapa por el aumento de la centralización económica y poblacional en Montevideo que tiene su correlato económico en el auge del modelo de Industrialización sustitutiva de importaciones (Martínez, E. J., & Altmann Macchio, L., 2016). Bolaña (2019) establece también en este período el surgimiento de Cantegriles en las periferias montevideanas.

Rodríguez Miranda (2006, p. 34) señala que la conformación de grandes aglomerados urbanos es un proceso que se perpetúa por la atracción de empresas hacia lugares con mayor cantidad de mano de obra (y mano de obra más cualificada) y la atracción de trabajadores hacia centros urbanos en busca de oportunidades. A todo esto, los costos de transporte se ven minimizados al concentrarse la producción y demanda próximos a un centro de comercio y actividad económica. Estas observaciones pueden ser abstraídas en el modelo Von Thunen que compara las variables de interés para un productor al decidir qué producir y dónde hacerlo; actividades con un uso más intensivo de factores y con mayores costos asociados al transporte se ubicarán en zonas más próximas a los centros urbanos, mientras que actividades más extensivas en uso de factores y con menores costos de transporte estarán ubicadas más lejanas a los centros urbanos (Rodríguez Miranda, 2006).

Históricamente las regiones de Uruguay con un mejor desempeño económico han sido el litoral y el sur del país. Rodríguez Miranda (2025, p.72) menciona varias investigaciones que refuerzan el postulado de la existencia de una “L” en el desarrollo territorial de nuestro país, ya presente a finales del siglo XIX. En el siglo XXI los departamentos del litoral norte pierden relevancia en términos económicos frente al aumento del peso relativo que ganan los departamentos del sur, desdibujando la L antes mencionada (Rodríguez Miranda, 2025, p.72).

Nuevas herramientas para entender mejor

En los últimos años se ha formulado un índice de desarrollo regional que, más que pretender medir el desarrollo territorial en sí, mide ciertas condiciones del territorio que son puntos de partida para el desarrollo (Rodríguez Miranda et al., 2024). Las cinco dimensiones del Índice de Desarrollo Regional (IDERE) son educación, salud, bienestar y cohesión, actividad económica e instituciones (Rodríguez Miranda et al., 2024). Cada dimensión, que a su vez toma en cuenta diferentes variables, está estandarizada entre 0 y 1, mientras que la elaboración del índice es el promedio geométrico de las dimensiones (Rodríguez Miranda, 2025: 73). 

Los resultados del IDERE no pueden ser analizados en términos absolutos dada su naturaleza. La riqueza de este índice está en la contrastación de los valores entre departamentos y a lo largo del tiempo (contamos con los datos 2006-2022 en su última publicación). Además, las dimensiones del IDERE, que miden aspectos tan diversos de la realidad territorial, pueden ser tomadas individualmente o en conjunto para la interpretación de dificultades localizadas. Por ejemplo, la dimensión “Actividad Económica” puede apoyarse en la dimensión “Bienestar y Cohesión” para la argumentación sobre dificultades puntuales.

Como muestran las figuras 1 y 2, el desarrollo económico territorial en Uruguay tuvo mejoras sostenidas en bienestar y actividad económica entre 2006 y 2022 (siendo la variación en el período de 99% y 69% respectivamente), aunque se reproducen desigualdades estructurales entre departamentos del sur/suroeste y el norte/noreste. Aunque hay fuertes coincidencias entre estas dos dimensiones que validan las interpretaciones anteriormente mencionadas (desarrollo económico territorial en “L”, modelos territoriales que ayudan a entender la localización geográfica de la actividad económica) no hay una linealidad tan definida entre Actividad Económica y Bienestar y Cohesión; hay departamentos que se encuentran en el percentil más alto de Actividad Económica pero no en el de Bienestar y Cohesión (Montevideo y Canelones) al tiempo que hay departamentos que presentan altos niveles de Bienestar y Cohesión (4to percentil) sin necesariamente tener altos niveles de Actividad Económica (Florida y Río Negro)

Figura 1. IDERE: Dimensión Actividad Económica

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Figura 1a. Índice de Desarrollo Regional por departamento, dimensión Actividad Económica, Uruguay 2022.
Fuente: Rodríguez Miranda, A., Vial Cossani, C., Centurión, I., & Pérez Fernández, M. (2024). Índice de desarrollo regional Uruguay 2006–2022: IDERE-UY. Informe 2024. Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Universidad de la República.
Tabla 1b. Índice de Desarrollo Regional por departamento, dimensión Actividad Económica, Uruguay 2006-2022.
Fuente: Rodríguez Miranda, A., Vial Cossani, C., Centurión, I., & Pérez Fernández, M. (2024). Índice de desarrollo regional Uruguay 2006–2022: IDERE-UY. Informe 2024. Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Universidad de la República.

A modo de cierre

Las características territoriales del Uruguay actual tienen determinantes históricos y grandes tendencias que deben ser conocidas para comprender la situación actual del Desarrollo Económico Territorial en Uruguay. Creo crucial para el seguimiento a largo plazo de este tema que se continúe trabajando en medidas contrastables del desarrollo; en este sentido, los aportes recientes del IDERE permiten identificar con mayor precisión factores que obstaculizan el desarrollo equilibrado entre regiones (Rodríguez Miranda et al., 2024). Asimismo, la formulación de políticas públicas territorializadas (que tienen como insumo este tipo de mediciones) es crucial para activar las capacidades mejoradoras de los territorios y agentes del desarrollo.

Figura 2. IDERE: Dimensión Bienestar y cohesión

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Figura 2a. Índice de Desarrollo Regional por departamento, dimensión Actividad Económica, Uruguay 2022.
Fuente: Rodríguez Miranda, A., Vial Cossani, C., Centurión, I., & Pérez Fernández, M. (2024). Índice de desarrollo regional Uruguay 2006–2022: IDERE-UY. Informe 2024. Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Universidad de la República.
Tabla 2b. Índice de Desarrollo Regional por departamento, dimensión Actividad Económica, Uruguay 2006-2022.
Fuente: Rodríguez Miranda, A., Vial Cossani, C., Centurión, I., & Pérez Fernández, M. (2024). Índice de desarrollo regional Uruguay 2006–2022: IDERE-UY. Informe 2024. Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Universidad de la República.

Bibliografía

Bolaña, M. J. (2018). Pobreza y segregación urbana. “Cantegriles” montevideanos 1946-1973. Montevideo: Rumbo.

Martínez, E. J., & Altmann Macchio, L. (2016). Entre la macrocefalia estructural y el policentrismo emergente: Modelos de desarrollo territorial en el Uruguay (1908-2011). Ediciones Universitarias, Unidad de Comunicación de la Universidad de la República.

Rodríguez Miranda, A. (2006). Desarrollo económico territorial endógeno: teoría y aplicación al caso uruguayo (Documento de Trabajo DT-02/06). Instituto de Economía, Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Universidad de la República.

Rodríguez Miranda, A., Vial Cossani, C., Centurión, I., & Pérez Fernández, M. (2024). Índice de desarrollo regional Uruguay 2006-2022: IDERE-UY. Informe 2024 (ISBN 978-9915-689-03-6). Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Universidad de la República.

Rodríguez Miranda, A. (2025). “La mirada territorial de los desafíos del desarrollo en Uruguay.” En G. Caetano & E. Nieto (Coords.), Territorios. Claves para entender el Uruguay de hoy (pp. 65-87). Ediciones de la Banda Oriental.

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